Cada vez que rasgas mi corazón
un submarino de dudas se hunde en el cálido vientre de nuestro amor.
¿No te das cuenta que el viento está a nuestro favor?
¡Qué podemos zarpar sin dolor!
Navegamos con sol y con sombra,
con lluvia y con norte.
La ruta divaga mucho,
la brújula del destino nos apunta
con el sucio y caliente cañón del desprecio.
Acaba de callar a un par de enamorados,
no alcanzará a nuestra esencia
tal vez sólo a nuestros miedos,
a esos que los mate con despecho,
sin piedad les corte aliento.
Sonreír en la tragedia del cadáver de tus dudas,
Llorar en la alegría de la vida de tus besos.
Las gaviotas mueren mar adentro
hundidas en el pánico de su existir,
eso miro mientras pienso,
tengo tiempo, date prisa,
pasa lento por mi isla,
toma todo y suelta en risas.

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