martes, 19 de noviembre de 2013

Barrio sin luz.

¿Se va la poesía de las cosas 
o no la puede condensar mi vida? 
Ayer -mirando el último crepúsculo- 
yo era un manchón de musgo entre unas ruinas. 

Las ciudades -hollines y venganzas-, 
la cochinada gris de los suburbios, 
la oficina que encorva las espaldas, 
el jefe de ojos turbios. 

Sangre de un arrebol sobre los cerros, 
sangre sobre las calles y las plazas, 
dolor de corazones rotos, 
podre de hastíos y de lágrimas. 

Un río abraza el arrabal 
como una mano helada que tienta en las tinieblas: 
sobre sus aguas se avergüenzan 
de verse las estrellas. 

Y las casas que esconden los deseos 
detrás de las ventanas luminosas, 
mientras afuera el viento 
lleva un poco de barro a cada rosa. 

Lejos... la bruma de las olvidanzas 
-humos espesos, tajamares rotos-, 
y el campo, ¡el campo verde!, en que jadean 
los bueyes y los hombres sudorosos. 

Y aquí estoy yo, brotado entre las ruinas, 
mordiendo solo todas las tristezas, 
como si el llanto fuera una semilla 
y yo el único surco de la tierra.


Pablo Neruda.





jueves, 14 de noviembre de 2013

Estás dormida

Estás dormida deambulando en este mal sueño del que no puedes despertar.
Tu sufrimiento en mutis avivó los oídos de mi conciencia.
Yo te ofrezco dosis de placebo temporal,
las tomas por cortesía pero no cesa el dolor, tu  dolor, su dolor...

Indigesta de vida mira al espejo y avienta el vestido blanco en el sillón.
La arena sigue cayendo, lo inevitable se hace palpable, fortuito.

Una mente viva, un corazón caliente
en nuestras almas estarán presente.
Se levanta el alma, reposa el cuerpo,
la agonía descansa para liberarla.

Estas aquí y estás allá,
la llama de la vela es la condición,
el hilo de humo muestra compasión
blanco total y termina la función.





miércoles, 13 de noviembre de 2013

Sin Título

Conduzco de noche por tus versos,
los que te escribí cuando no estabas,
los que te guardé bajo la almohada,
los que te leía en las mañanas.

¿Qué pasa?
¿Por qué te extraño si estás aquí?
Me siento tan fuera de lugar.
Siente las texturas y no mires el fondo
toma mi mano y siente mi  corazón,
aquí está, es tuyo,
no lo olvides.

Después de todo dudas,
dudas que siembran cáncer,
dudas que repelen amor,
amor que busca calor.

Cierro los ojos, sé que estás ahí,
ansío tocarte, besarte, amarte.
Abre los ojos, siénteme, tócame, ámame,
te espero de verde, pintado de azul.





Navegamos

Cada vez que rasgas mi corazón
un submarino de dudas se hunde en el cálido vientre de nuestro amor.
¿No te das cuenta que el viento está a nuestro favor?
¡Qué podemos zarpar sin dolor!
Navegamos con sol y con sombra,
con lluvia y con norte.
La ruta divaga mucho,
la brújula del destino nos apunta
con el sucio y caliente cañón del desprecio.
Acaba de callar a un par de enamorados,
no alcanzará a nuestra esencia
tal vez sólo a nuestros miedos,
a esos que los mate con despecho,
sin piedad les corte aliento.
Sonreír en la tragedia del cadáver de tus dudas,
Llorar en la alegría de la vida de tus besos.
Las gaviotas mueren mar adentro
hundidas en el pánico de su existir,
eso miro mientras pienso,
tengo tiempo, date prisa,
pasa lento por mi isla,
toma todo y suelta en risas.