Me pides que te robe. La respiración, los suspiros, los besos y hasta el alma, mía.
Soy capaz de robar-me la consciencia, el miedo y la distancia.
A diario, cuando llegas a mi playa, absorbo la humedad de tu presencia y cuando tu oleaje se va permanezco inquieta
Como un faro iluminas mi muelle, como el sol de la primavera que no quema, que no mata, que no engaña, llenas mi corazón de sensatez, porque nunca se es más sensato que cuando se ama.
Como la luz de un faro y como el calor del sol también te alejas.
En la oscuridad me visitan los demonios, del ayer adolorido, del incierto futuro y del presente carente de tu cuerpo, tus suspiros, tus besos, y tu alma.
¿Qué puedo robarte si ni siquiera puedo olerte?
Sólo me quedan los sueños para tomar prestada tu alma llevarla a la selva jurasica y hacerte el amor
Sí, “el amor”, lo repito por tercera vez el amor y van cuatro
El amor carente de sentido sin mi oído apoyado en tu pecho, sin tus ojos anclados en mi mar, sin nuestros sexos danzando al amanecer
¿Qué puede robarte un puñado de huesos con restos de carne agonizante?
Me pides que te robe.
ResponderEliminarLa respiración,
los suspiros,
los besos
y hasta el alma, mía.
Soy capaz de robar-me
la consciencia, el miedo y la distancia.
A diario, cuando llegas a mi playa,
absorbo la humedad de tu presencia
y cuando tu oleaje se va
permanezco inquieta
Como un faro iluminas mi muelle,
como el sol de la primavera
que no quema, que no mata, que no engaña,
llenas mi corazón de sensatez,
porque nunca se es más sensato que cuando se ama.
Como la luz de un faro
y como el calor del sol
también te alejas.
En la oscuridad me visitan los demonios,
del ayer adolorido,
del incierto futuro
y del presente carente de tu cuerpo,
tus suspiros, tus besos,
y tu alma.
¿Qué puedo robarte si ni siquiera puedo olerte?
Sólo me quedan los sueños
para tomar prestada tu alma
llevarla a la selva jurasica
y hacerte el amor
Sí, “el amor”,
lo repito por tercera vez
el amor
y van cuatro
El amor carente de sentido
sin mi oído apoyado en tu pecho,
sin tus ojos anclados en mi mar,
sin nuestros sexos danzando al amanecer
¿Qué puede robarte un puñado de huesos con restos de carne agonizante?