miércoles, 5 de octubre de 2011

No estás

No estás en Santiago,
no estás en Isla Negra,
no estás en Buenos Aires,
no estás en la Plata.

Te encuentras justo entre mi corazón y mis neuronas,
dónde sucede la química física y la magia onírica.

Vivo en tu mirada y en tus suspiros,
descanso en tus sábanas y en tu pensamiento.

Conocer las entrañas de lo oscuro,
bucear en lo profundo de tu océano,
no he llegado hasta ahí
quiero lamer el núcleo de tu alma.

Como luciérnaga en la noche
como insecto en la luz
me tienes colgado en la cruz,
en la cruz de las miradas,
en la cruz de nuestra respiración,
nuestros vahos intercambian,
la locura de este amor..

                                                                                                  

El fin justifica

El camino del aire rojo se inyecta en tu sentir
mi puerto espera a tu balsa deambulante (corazón aceitunado)
falsos coqueteos, eternas tentaciones
aviento una moneda a la verde fuente y pido un deseo…

Manecillas rápidas, segundos lentos,
largas horas, eternos días,
la carne espera ávida de explosión,
el alma tranquila fuma sin preocupación,
el ansia mira llorando la desolación.

Habrá otros cuerpos, otras miradas,
otras sonrisas y otras ventanas,
calles de noche,
amaneceres de camas,
techos sin ti.

¿Qué delito cometimos?
El delito de volvernos a encontrar,
descubrir el brillo en la mirada,
el crepúsculo de partir.

Que al saberte enamorada
no me dejaste ir
ahora estamos atrapados,
en la celda del deseo...

Hacemos el amor en la yerba de tu iris,
orgasmos rosas de inframundo,
levedad de caricias compartiendo cigarrillo,
descansamos en el vientre del amor
de este mundo iracundo.

martes, 4 de octubre de 2011

en el vino de ayer...


Te encuentro en el fondo del vaso de tu sombra
aquel que me tomé cuando no estabas,
aquel que derramé cuando te esperaba.
Fúmate la conciencia de mi sentir,
acércate a mí y dime que sí.
Mi corazón se acelera y mis pupilas se dilatan,
el olor de tu cariño me ha llamado,
la mirada del deseo me ha encontrado.
Tanto tiempo ha pasado,
que el destino ha callado,
lo espontáneo de la vida,
de besarte y de pensarte,
de correr y retratarte,
de morderte y de jalarte,
de agarrar y saborearte
en el vino de ayer…