miércoles, 18 de noviembre de 2015

Chatarra de Sangre y Cielo.

Estamos mordidos por nuestro propio vampiro;
nuestros ojos violetas son la sombra de unos labios;
al lomo de la escopeta cabalgamos al revés,
infinito hacia abajo por esta calle de hielo.
Porque somos chatarra de sangre y cielo,
chatarra de sangre y cielo para el amor.
Pis de alambre que comienza en la cabeza
y acaba atravesando nuestro pobre corazón.
Los martillos de ortiga de mi garganta de cuero
van masticando la luna esta noche de canción.
Hemos dinamitado las nubes como algodón,
las hemos besado, recordado y olvidado.
Esta noche cantamos, bailamos, reimos
y lloramos bajo el sol colgado del amor.
Porque somos chatarra de sangre y cielo,
chatarra de sangre y cielo para el amor.
Tenemos pasteles de cabello de diablo
para dar de mamar a las flores que nos duelen;
sudamos guindas de tarta de boda
al terciopelo que vaga por el cielo gris.
Nos cuelgan las piernas sentados en el gran corazón
que estallará dejando la hierva azul.
Nuestra noria rueda alrededor de la hoguera
porque en nuestra sangre siempre es Navidad.
Y es que somos chatarra de sangre y cielo,
chatarra de sangre y cielo para el amor.
Nada más que eso somos
chatarra de sangre y cielo,
chatarra de sangre y cielo para el amor.



                                                                                       Javier Corcobado.


martes, 17 de marzo de 2015

Infinito

Cuando miro a las hormigas,
me acuerdo de mi niñez,
cuando apenas conocía el mundo terrenal
y me preguntaba cómo se vive la vida.

Sólo existía en ese entonces,
sólo existo ahora
aún no entiendo cómo sentir que vivo y no existo.
Existo y muero a cada instante.

Los segundos nos comen de a poquito
la gran felicidad siempre trae gran tristeza.
El amor como brisa de mar
sólo dura un instante y desaparece.

Efímero sentimiento
que aparece y desaparece
inminente, intermitente, 
pasional y cruel.

Si sólo fuéramos almas
y abandonáramos nuestros cuerpos,
cascaron de podredumbre,
resaca de humanidad, 
y nos encontráramos en las galaxias,
en el cielo y en la nada,
 entonces el amor, sería infinito.