martes, 1 de noviembre de 2011

Traje Azul

En esta noche de frío
escucho el respiro de la muerte,
intermitentemente como el parpadeo
de la cabeza de un tren nocturno
eyaculando diamantes para alumbrar la oscuridad
que se envuelve en el miedo de los mortales.

Jala el cordón de la vida
y en ese remolino se irán tus sueños
para ser cazados por las nubes de los que duermen
en el seno del placer bañados en el río.

Espérenme que cada momento estoy más cerca.
¿Quién llega primero?
En la conciencia del limbo podremos descansar,
reconociéndonos en el instante en que nos vemos
no es pronto, no es tarde, solo sucede…

Somos el vestigio de lo que llega hasta ahí.
Marionetas de nosotros mismos
rasgando las puertas de la humanidad
que ya se oxida con moho de voluntad.

Bebe tiempo y escucha mi voz,
eterna espera fumada en un  parpadeo
para abrir la percepción donde te miro,
donde la flecha de tu recuerdo se clava en mi frente
sangrando la conciencia de tu inerte existencia.

Con cuello de traje azul te despediste sin decir adiós.
El vacío contempló tu partida,
vocero de segundos cortados,
ardiendo en el grito en que tu fuego se apagó.

Contémplanos desde ahí,
ya no hay hilos que cortar
solo los ojos que levantamos del suelo
cada vez que tu ausencia ebria de melancolía
camina por las calles del recuerdo del ayer.